
Salí de noche a tomar un poco de aire fresco para mis pulmones, los cuales ya necesitaban de nuevo aliento. El cielo se veía morado con detalles iluminados de color rosa, noche cursi pensé... vi muchas de las estrellas a las cuales hace mucho no saludaba, hola luciérnagas!, les dije...
El silencio de los arboles dormidos me hizo recordar la calma de un beso profundo, nos vemos luego, creí haber escuchado... pero todo se perdió en un suspiro.
Pese a los regaños de la madre caminé sobre el suave césped nocturno, pensando en lo que debería de hacer durante mis jugadas de ajedrez... que el cielo profundo me sirva una tasa de café, tengo frío y la piel del abrazo se ha ido.
Regresando a las escaleras del confort susurré al viento una plegaria la cual me dejaría tranquila durante mis viajes sonámbulos, he de esperar el te que quiero para la próxima mudanza después del adiós y el regreso a la libertad de la realidad...
Sentada en mi lecho de descanso creo en el mañana y en la salvación del después, ya nada me hace falta, sólo queda creer en el camino y cerrar las puertas para que así no entre el agua e inunde mis sueños... soy paciente e inconsciente, pero creo que eso es lo que me hace ser yo.
Fin de la transmisión...

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